Aunque Dulcinea no es un personaje real, y es producto de la imaginación de don Quijote inspirado por una labradora de la que don Quijote estuvo alguna vez enamorado, este personaje tiene muecha influencia en el desarrollo de la novela. Estas son algunas descripciones que se hacen de este personaje en la obra:

“Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo, ni le dio cata dello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural del Toboso; nombre, a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.” (Cap 1 p. 28)

Don Quijote se imagina a Dulcinea como la encarnación de la perfección en una mujer: “Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad, por lo menos, ha de ser de princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la discreta consideración puede encarecerlas, y no compararlas” (Cap. 13 p. 104).

Sancho describe su supuesto encuentro con ella en el capítulo 31 de la primera parte. El dice que la encontró ahchando trigo, que es era una una mujer muy alta y hasta que olía a hombre y estaba sudando (Cap. 31 p. 276).

Enla segunda parte de la novela Sancho le dice que Dulcinea viene en camino y que ha sido victima de un encantamiento. Después de este encuentro, don Quijote describe a Dulcinea: “Y has también de advertir, Sancho, que no se contentaron estos traidores de haber vuelto y transformado a mi Dulcinea, sino que la transformaron y volvieron en una figura tan baja y tan fea como la de aquella aldeana, y juntamente le quitaron lo que es tan suyo de las principales señoras, que es el buen olor, por andar siempre entre ámbares y entre flores. Porque te hago saber, Sancho, que cuando llegé a subir a Dulcinea sobre su hacanea (según tú dices, que a mí me pareció borrica) me dio un olor de ajos crudos, que me encalabrinó y atosigó el alma” (II Cap. 2 p. 544).

Cuando don Quijote se encunetra en la cueva de Montesinos, el asegura que vio a la hechizada Dulcinea en compañia de las otras dos labradoras (II Cap. 23 p. 636).

En el capítulo  35 de la segunda parte, un paje del palacio de los Duques se disfraza de Dulcinea e incluso maldice a Sancho por no querer ayudarla a librarse de su encantamiento (Cap. 35 p. 717)

Don Quijote nunca logra presenciar en persona la hermosura de Dulcinea y muere sin poder verla librada de sus supuesto encantamiento.

Así podemos concluir que aunque Dulcinea es un personaje imaginado por don Quijote, esta se convierte en uno de los personajes principales de la obra e influencia en gran manera las acciones de don Quijote.