Sancho Panza

Mario Vargas Llosa en su artículo “Una novela para el siglo XXI” afirma sobre el personaje de Sancho Panza: “El propio Sancho Panza, a quien en los primeros capítulos de la historia se nos presenta como un ser terrícola, materialista y pragmático a más no poder, lo vemos en la segunda parte, sucumbiendo también a los encantos de la fantasía, y, cuando ejerce la gobernación de la ínsula Barataria, acomodándose de buena gana al mundo del embeleco y la ilusión. Su lenguaje, que al principio de la historia es chusco, directo y popular, en la segunda parte se refina y hay episodios en que suena tan amanerado como el de su propio amo” (p.4)

Sancho es uno de los protagonistas de la obra del Quijote y es definitivamente un personaje relevante ya que influencia en gran manera el desarrollo de la historia. Sancho se caracteriza inicialmente por su pobreza, analfabetismo, refranes incesantes y su por ser bastante gracioso. Sin embargo, este Sancho sufre varias transformaciones a medida que la historia avanza. Es así como se puede decir que Sancho Panza es bastante multifacético en tanto que refleja diferentes facetas y roles en la novela.

Antes de aparecer en la obra, don Quijote parece hacer una referencia a él cuando se encontraba de camino a su casa después de su primera salida reflexionaba sobre los consejos que el ventero le había dado para llevar acabo su viaje: “Mas, viniéndole a la memoria los consejos de su huésped… determinó volver a su casa y acomodarse de todo, y de un escudero, haciendo cuenta de recebir a un labrador vecino suyo, que era pobre y con hijos, pero muy a propósito para el oficio escuderil de la caballería” (Cap. 4 p. 41).

Su primera aparición en la novela es en el capítulo 7 de la primera parte. Don Quijote lo convence de que sea su escudero: “En este tiempo, solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien (si es que este título se puede dar al que es pobre), pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale, entre otras cosas, don Quijote que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura, que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador della. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer y hijos y asentó por escudero de su vecino” (Cap. 7 p.65).

En el capítulo 10 nos enteramos de que Sancho es un analfabeta y a su vez actúa como curandero de don Quijote: -La verdad sea -respondió Sancho- que yo no he leído ninguna historia jamás, porque ni sé leer ni escribir…Lo que le ruego a vuestra merced es que se cure; que le va mucha sangre de esa oreja; que aquí traigo hilas y un poco de ungüento blanco en las alforjas.” (Cap. 10 p. 82)

Hasta ahora sabemos que Sancho es pobre, no muy inteligente, e ingenuo y en el capítulo 11 de la primera parte se puede ver plasmada la humildad de Sancho cuando don Quijote lo invita a comer al lado suyo y le afirma que aunque él es caballero, tanto la andante caballería como el amor los hace iguales. A esto Sancho afirma: “…mucho mejor me sabe lo que como en mi rincón sin melindres ni respetos, aunque sea pan y cebolla, que los gallipavos de otras mesas donde me sea forzoso mascar despacio, beber poco, limpiarme a menudo, no estornudar ni toser si me viene gana, ni hacer otras cosas que la soledad y la libertad traen consigo.” (Cap. 11 p. 87)

A pesar de que Sancho se opone a la violencia: “ Señor yo soy hombre pacífico, manso, sosegado, y sé disimular cualquiera injuria…qué en ninguna manera pondré mano a la espada ni contra villano ni contra caballero” (Cap. 15 p.120), el pobre Sancho es golpeado con estacas por unos yangüeses (Chap. 15), apuñado por Maritormes y el harriero (Cap. 16 p. 130-131), intoxicado con el supuesto bálsamo de Fierabrás que le prepara don Quijote para curar sus heridas (Cap. 17 p. 135) y manteado (Cap. 17 p.137), apaleado por su propio amo cuando se burla de él (Cap. 20 p. 166), apedreado por unos galeotes que su amo rescato (Cap. 22p.190), recibe un palazo por uno de los del pueblo del rebuzno (II Cap.27 P.667). En estas aventuras que conllevan todas estas golpizas, Sancho también se muestra bastante temeroso como cuando en medio de la noche escuchan grandes azotes que le causan tanto miedo que se hace del cuerpo justo al lado de don Quijote (Cap. 20 p. 163) además también llora varias veces por temor a perder a su amo (Cap. 20 p. 165) y en una ocasión incluso de desmaya cuando presencia todo el teatro de los supuestos encantadores que tenían hechizada a Dulcinea (II Cap. 34 p. 712). Por último, por esta cobradía y rehusarse a pelar en batalla, decide renunciar a la gobernación de su islla y recuperar su oficio de escudero (II Cap. 53 p.p 825-826)

Aunque Sancho se queja continuamente del maltrato que recibe como escudero (p.p. 133, 140, 148, 670, 912), algunos momentos son de mucha dicha para él; como cuando se encuentran con la mula muerte de Cardenio y encuentran una bolsa de dinero de la que Sancho se adueña (Cap. 23 p. 194). La suerte de Sancho parece cambiar en la segunda parte de la obra. En esta Sancho disfruta de manjares y buenas atenciones como en la boda de Camacho (Cap. 20) y la casa del Caballero del Verde Gabán (Cap. 43) se hace gobernador (Cap. 45 p. 767) y el mayordomo de los duques le da una bolsa con doscientos escudos de oro (Cap. 56 p. 843). Además de quejarse, en algunos momentos Sancho habla bastante mal de algunas mujeres como Dorotea (Cap. 46 p. 416), las dueñas (II Cap. 31 684) e incluso su propia esposa Teresa (II Cap. 22 p. 623).

Sancho es un leal escudero (Cap. 18 p. 148) pero también mentiroso: cuando don Quijote en la primera parte le pide que le lleve una carta a Dulcinea informándole de su locura en la Sierra Morena, Sancho se encuentra con el cura y el barbero y deciden mentirle (Cap. 26), pero Sancho lleva su mentira muy lejos. Le da a don Quijote una detallada descripción de la supuesta apariencia de Dulcinea y de su encuentro con ella (Cap. 31 p. 176) y además afirma que Dulcinea ha sido transformada en una labradora fea y maloliente a causa de un encantamiento (II Cap. 10 p. 545). En el capítulo 41 de la segunda parte, es difícil afirmar si Sancho miente o si sufrió de alucinamiento mientras montaba en Clavileño. El habla sobre como la tierra de veía del tamaño de un grano de mostaza, las personas como avellanas e incluso vio cabrillas con las que jugó mientras estaba en el cielo (p.p 747-748). Sancho también engaña a don Quijote y le hace creer que en realidad se da los tres mil azotes que le correspondían para salvar a Dulcinea de su encantamiento para así conseguir la paga que don Quijote le promete por cada azote. Él se esconde entre árboles y finge con gritos y lamentos (Cap. 71-72).

Otro punto importante que cabe la pena resaltar sobre Sancho, es que Sancho también tiene sus momentos de sabio como cuando es nombrado gobernador y resuelve varios juicios con bastante sabiduría al observar cuidadosamente el carácter de cada uno de los habitantes de la Isla Barataria que se le presentan en busca de ayuda (Cap. 45, 47, 49,51) y a su vez arrogante con algunos de sus siervos.

 

Con este resumen de los roles y facetas de Sancho en la obra del Quijote de la Mancha, se refleja a un escudero que no es muy inteligente pero a su vez es sabio, es pobre pero logra conseguir más dinero del que otro labrador de la época podría en toda su vida, es leal pero mentiroso, humilde pero petulante, valiente pero miedoso, y aunque maldice en varias ocasiones su oficio, también goza de buenos beneficios y alegrías. Este es el multifacético y divertidísimo Sancho Panza.